ASANSULL ha celebrado esta semana una convivencia entre personas usuarias, voluntarias y profesionales adscritas al programa Soledad Cero del Servicio de Apoyo a las Familias, Ocio y Voluntariado. Una cita, que ya es tradición, y marca el inicio del verano con la temática de la feria linense. La presidenta de la entidad, María Luisa Escribano, estuvo arropando el encuentro junto al coordinador general, Ismael Vaca, que contó con la presencia de más de 40 personas, con la presencia en concreto de 8 personas voluntarias y 5 profesionales.

Este espacio también sirvió para recoger las opiniones y propuestas de las personas mayores sobre el programa, identificando sus fortalezas, aspectos de mejora y nuevas iniciativas que les gustaría incorporar. Sus aportaciones son fundamentales para seguir adaptando las actividades a sus necesidades e intereses. Asimismo, se puso de manifiesto la importancia de seguir visibilizando y sensibilizando sobre la problemática de la soledad no deseada, recordando que se trata de un reto social que se combate fortaleciendo los vínculos, fomentando la participación y creando comunidad.

Por último, se compartieron propuestas de nuevas actividades de interés para las personas adscritas al programa, continuando así con el compromiso de ofrecer espacios de encuentro, bienestar y participación activa.

ASANSULL continúa impulsando el proyecto Soledad Cero, una iniciativa orientada a prevenir, combatir y acompañar a personas en situación de soledad no deseada, acción que la entidad promueve desde 2018. Actualmente se atiende a 143 personas, siendo más del 90% mujeres, con el apoyo de la Delegación Territorial de Inclusión Social, Juventud, Familias e Igualdad en Cádiz de la Junta de Andalucía a través de la subvención de 33.536,05 euros, con cargo a la asignación tributaria del 0,7 % del IRPF de 2025.

El programa centra su intervención en personas que atraviesan situaciones de soledad no deseada, especialmente aquellas que carecen de una red de apoyo familiar o social. Asimismo, contempla la atención a otras personas en situación de vulnerabilidad social cuando las circunstancias así lo requieren, incluyendo personas con discapacidad.

El proyecto se articula a través de un modelo de atención integral que combina actuaciones individuales y comunitarias, además de acciones de sensibilización y formación. Entre las iniciativas que se desarrollan destacan las visitas domiciliarias, el acompañamiento personalizado a personas en situación de aislamiento, la promoción de espacios de encuentro y convivencia, así como acciones destinadas a fortalecer las redes de apoyo en el entorno comunitario.

En concreto las actividades son Teléfono Amigo, Café en Compañía, Háblame y me cuentas, Pasos compartidos, Hablemos de soledad y de Integración en recursos de la comunidad. Todas estas acciones se desarrollan en espacios cercanos al domicilio de las personas para promover que que estén cerca de su entorno más cercano.

Hay que destacar que este año se ha conseguido que cuatro de las personas usuarias del programa participen en talleres de la comunidad a través de su inclusión en los centros de Participación Ciudadana y en los Talleres de Estimulación Cognitiva.

En paralelo se promueve la formación interna de profesionales de la entidad para poder detectar estas situaciones dentro de las propias familias de la organización, de las personas usuarias, en sus entornos y a otras asociaciones. Así como las acciones de sensibilización en los espacios públicos información y visibilizando la soledad no deseada.

Una de las características diferenciadoras de Soledad Cero es su apuesta por la participación comunitaria y las relaciones intergeneracionales, favoreciendo la creación de vínculos entre personas de distintas edades y promoviendo una sociedad más cohesionada y solidaria.

El programa cuenta además con la implicación activa de un equipo de voluntariado formado por ocho personas que desempeña un papel fundamental en el acompañamiento emocional, la dinamización de actividades y el mantenimiento del servicio Teléfono Amigo, contribuyendo a que las personas participantes dispongan de espacios de escucha, apoyo y compañía.